Al acabar la carrera, un gran porcentaje de estudiantes se inclinan por complementar su currículum aprendiendo idiomas en el extranjero, o realizando un master o postgrado. Otros se deciden por ingresar en el mundo de empleo, aunque no consigan trabajos que se ajusten a los estudios hechos o preferencias profesionales. Hay otro tercer colectivo de recién titulados, que se introducen de lleno en el mundillo de las oposiciones, como por ejemplo las oposiciones de la comunidad de madrid.
Atraídos por la idea de un trabajo fijo, están mentalizados en visitar nuevamente las bibliotecas y capacitarse para ser un funcionario público del mañana.
Entre los opositores a su vez podemos encontrar personas de 35 a 40 años que buscan modificar su vida laboral; mujeres que conjugan las labores de la casa y el cuidado de los hijos con la preparación para conseguir una plaza fija; profesionales del ámbito privado que pretenden gozar de los beneficios de trabajar para el Estado, etc.
La forma de concursar es muy heterogénea. Hay quienes estudian en una academia especializada, a la que concurren; los que se prepran con su propio material desde casa, con la ayuda de la academia online; y quienes tienen un preparador personal.
La mayor proporción de aprobados se encuentra entre los que dedican una jornada de ocho horas diarias, seis veces semanales, y van con asiduidad a clases en un centro que les da información, efectúa simulacros de evaluaciones y renueva el material de forma periódica.
La opcón de la academia de oposiciones no sólo es beneficiosa desde el punto de vista formativo, sino que a su vez añade contar con el asesoramiento de profesores.
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